jueves, 5 de septiembre de 2013

Scars

Las heridas del alma son más profundas y dolorosas que las del cuerpo, pueden tardar mucho en sanar, algunas se volverán cicatrices y luego con el tiempo desaparecerán, algunas más profundas no, permanecerán en ella como una mancha, un recuerdo perpetuo de lo que vivimos, de lo que sentimos, de los que nos hicieron. Con el tiempo las olvidaremos pero la parte más oscura y masoquista de nosotros mismos siempre va a atormentarnos con los recuerdos, cada que tenga la oportunidad nos hará sufrir, nos hará gritar y llorar, nos hará querer olvidar todo incluso desear estar muertos. Pero siempre habrá otra pequeña y sencilla parte de nosotros que nos susurrará con voz suave y dulce, nos cantará una nana, nos dará palabras de aliento y nos ayudará a levantarnos poco a poco sin importar cuántas veces más aquella parte oscura nos golpee, nos arañe y nos escupa en la cara, ella siempre volverá para limpiar nuestras lágrimas, acallar nuestros gritos y ahuyentar el dolor aunque sea por un pequeño y precioso momento.

Por. Sharon Raquel M. Ortega' 2/09/2013

PD: Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias♥

Frágil...

Soy frágil lo sé, me rompo con facilidad y siempre estoy en riesgo de caer y volverme pedazos, estrellarme y desaparecer; de quebrarme.
No soy común, soy diferente y especial. Pero tan llena de defectos, de imperfecciones. No soy perfecta como la muñeca de porcelana que todos ven, soy algo más.
Por fuera me veo hermosa y delicada, fina y frágil; por dentro no soy así, estoy vacía, hueca. No siento nada en realidad solo el vacío. No hay frío ni calor, no hay suavidad o dureza. Pero creo que puedo sentir por dentro, creo poder sentirme feliz o asustada, creo saber lo que es ser querida, apreciada pero no lo sé.
No puedo moverme, tampoco cerrar los ojos pero finjo que lo hago, finjo que puedo; que puedo imaginar lugares hermosos, recorrerlos sobre mis propios pies y sentir el viento en mi rostro liso.
Creo escuchar lo que dicen, recordar todo pero la verdad es que no es así, no puedo oír, así como tampoco puedo hablar o recordar. Solo puedo vivir el momento, si es que alguna vez he estado viva.
Sé que hay algo más en mi interior, más que solo vacío y oscuridad. Algo que me hace creer que puedo temer a caer y romperme, que me permite creer que yo también puedo sentir; algo que me llena por las noches cuando todo se apaga y me hacer creer que estoy segura.
Puedo ver y puedo creer que soy algo más que solo una pequeña, hermosa y hueca muñequita de porcelana.

Por: Sharon Raquel M. Ortega' 20/06/2013
PD: Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias♥

Monster 0.5

Oculto en las sombras, silencioso en la noche y ágil como un gato acecha paciente, esperando el momento para salir de su escondite y atacar feroz.
Sigue tus pasos, se refugia en tu sombra y huele tu miedo hambriento y desesperado, planeando su ataque, atemorizándote con sus suaves gruñidos como el susurro del viento.
No se deja ver, no quiere ser descubierto pero no pierde oportunidad para pasar sus garras por tu cuello, para saborear tu sudor con su lengua.
Espera a la noche cuando es más fuerte, cuando tiene un cuerpo propio. Se resbala por las paredes, se arrastra por el suelo y rodea tu cama para trepar por las sábanas, empujándose hacia ti, aplastándote, privándote de aire pero tu ni siquiera lo notas.
Te mira dormir, aguarda. Entonces comienza a invadir tus sueños, robar tu energía debilitandote, sumiéndote en un sueño más profundo cuando lo único que quiere es desgarrarte, matarte pero no puede, aún no... Todavía no es tiempo.

Por: Sharon Raquel M. Ortega' 3/06/2013
PD: Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias♥

Asco

"¿Cómo pueden? Es algo que simplemente no logro entender... ¿Cómo es que hacen algo así? ¿Cómo se atreven?
Mi corazón se acelera y mis manos tiemblan cada vez que lo pienso, no puedo evitarlo, es algo que me supera, algo que me llena de miedo, me aprisiona y no me deja ir sino que permanece a mi lado por mucho tiempo. Duele.
Cada vez que lo escucho o que pienso en ello no puedo evitar sentir coraje, odio y desprecio pero sobre todo no puedo evitar sentir aquél terror que me invade desde lo más hondo de mi ser y se extiende hasta cubrirme por completo, hasta llenar mi voz, mi rostro, mis ojos.
Quiero dejar de sentirlo, dejar de pensar en ello pero no puedo, no puedo porque en mi mente sigo preguntándome; ¿Cómo pueden hacerle algo tan horrible a sus hijas? ¿Cómo pueden atreverse a siquiera pensarlo? Es algo que me asquea, que me repugna..."

Por: Sharon Raquel M. Ortega' 1/08/2013
PD: Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias♥

The Ilusion


El amor es la infinita mutabilidad del mundo; las mentiras, el odio, incluso el asesinato, están entretejidos con él; es el inevitable florecimiento de sus opuestos, una rosa magnífica que huele ligeramente a sangre.

TONY KUSHNER

No voy a dejarte entrar

   Flotaba, literalmente estaba flotando hacia mí. Sus pies no tocaban el suelo y avanzaba a una velocidad escalofriantemente lenta así como a la vez rápida. Lo veía desde la distancia, un cuerpo alto y delgado, posiblemente por el efecto que causaba aquella luz cegadora que resplandecía detrás de él volviendo su cuerpo oscuro. No podía ver su rostro, parecía que la luz lo tragaba.
Di un paso hacia atrás, convencida de que aquél cuerpo flotante estaba yendo directamente hacia mí y de que no pasaría nada bueno cuando estuviera a un paso de distancia. Todo a mí alrededor había pasado de ser un lindo cuarto de estudio con varias personas acomodando sillas y atriles para el concierto que estaba por darse a un lugar completamente oscuro y solitario a excepción de aquél cuerpo frente a mí a unos cuantos metros de distancia con esa luz cegadora detrás alumbrando como una especie de potente reflector.
   Sin esperar nada giré sobre mis talones lista para echar a correr pero algo me detuvo, desde que todo se volvió oscuro, negro no había podido despegar la mirada del cuerpo, no había mirado hacia otro lado y ahora me daba cuenta de que no había absolutamente Nada. Solo oscuridad. Miré sobre mi hombro y confirmé lo que me temía, seguía avanzando y cada vez estaba más cerca.
   Tomando valor con una bocanada de aire comencé a correr como nunca en mi vida, lo más rápido que mis temblorosas y curiosamente pesadas piernas me lo permitían. Era extrañamente familiar, era como… como en un sueño. ¿Estaba soñando? Posiblemente, no lo había pensado antes. ¿Me habría desmayado? Quizás. Seguí con la mirada al frente no queriendo mirar hacia atrás y confirmar algo que ya sabía, solo quería correr y correr hasta no poder más, hasta que él desapareciera, hasta que pudiera despertar de esta rara y aterradora pesadilla.
   Mi corazón latía con fuerza, desbocado por la pesada carrera y el miedo que sentía, que provocaba que a cada segundo un escalofrío me recorriera la columna entera tambaleándome. Traté de acelerar pero las piernas me pesaban cada vez, me cansaba rápidamente y no podía hacer nada, la adrenalina no desaparecía pero tampoco me ayudaba, las fuerzas me dejaban y por más que trataba de aferrarme a ellas simplemente se iban. Lo peor era que sentía que no avanzaba ni un solo centímetro de mi lugar.
   Finalmente me detuve, no caí de rodillas al suelo ni me desmayé, no tenía la respiración agitada ni mi corazón latía con tanta fuerza. Estaba normal, como si nunca me hubiera movido, como si no hubiera hecho ningún esfuerzo. ¿Qué diablos? Miré hacia atrás y un grito quedó atorado en mi garganta, solo le faltaban unos pocos metros para alcanzarme. Traté de volver a correr, pero mis pies no se movían, estaban como pegados al suelo. Entré en desesperación.
   Luché contra aquella fuerza extraña que me retenía de pie en aquél lugar sin permitirme dar siquiera un solo paso; estaba cada vez más cerca, solo unos metros más y estaría cara a cara con él pero yo no quería, no quería volver a verlo, no quería estar cerca de él, no quería.    Lo quería lejos de mí, lejos de mi vida. Di media vuelta para encontrarme con una puerta de madera. Era de un tamaño estándar, dos metros o metro y medio, con un color oscuro y brillante de un diseño rústico, algo sencillo pero elegante; la perilla era de cristal, como un hermoso y resplandeciente diamante en forma de octágono con varias caras que reflejaban una tenue luz casi invisible.
   No lo pensé solo actué, tomé la perilla entre mis manos y la giré, a ciegas me lancé hacia el interior oscuro y sin mirar hacia otro lado, sin detenerme a pensar en lo que estaba haciendo giré nuevamente hacia la luz y descubrí al cuerpo flotante avanzando los pocos centímetro que quedaban hacia la puerta por la que acababa de entrar a sabrá donde a una velocidad horriblemente rápida, literalmente se lanzó contra la puerta, haciéndome retroceder unos centímetros antes de hacerme entrar en razón.
   ― ¡Vete! ―grité horrorizada mientras empujaba con todas mis fuerzas para lograr cerrar aquella puerta, era demasiado fuerte. Sin disminuir la fuerza continué empujando a la vez que inclinaba la cabeza para mirar hacia el otro lado por la abertura entre ésta y el marco.
   El resplandor de aquella luz permanecía iluminando y ahora más de cerca, podía ver su rostro. No podía creerlo, no podía crees que realmente fuera él, no podía, simplemente no podía ser cierto. ¿Por qué él? ¿Por qué? No lo dejaría entrar, nunca. Jamás dejaría que abriera esa puerta a pesar de no estarla empujando con sus manos, a pesar de no estar siquiera tocándola, no dejaría que alguna vez pudiera abrir aquella puerta y entrar. No invadiría nunca aquella parte de mí.

   Desperté, no grité, no tomé una bocanada de aire ni nada tan dramático como eso, solo abrí los ojos y me sentí cegada por aquella luz en el techo. A mí alrededor estaban todas aquellas personas que habían estado antes en la habitación acomodando las cosas, mirándome con expresiones preocupadas en sus rostros.
   ― ¿Qué pasó? ―pregunté llevando una mano a mi frente, dolía.
   ―Te desmayaste―respondió una voz que conocía bastante bien, a mi derecha, giré mi rostro para encontrarme con su mirada profunda, esos ojos decían más que mil palabras, solo que nunca sabía lo que decían.
   ―Oh―fue lo único que pude decir. Miré hacia otro lado ― ¿Me ayudan a levantarme? ―pregunté mirando nuevamente hacia arriba apoyándome sobre mis codos. Sentía pena de estar acostada.
   Uno de los chicos que trabajaba en sonido extendió su mano para que la tomara y lentamente fue poniéndome de pie.
   ― ¿Estás bien? ―preguntó cortésmente cuando estuve bien plantada sobre mis pies.
   ―Sí, gracias―le di una pequeña sonrisa.
   ― ¡Bien muchachos vuelvan a sus ocupaciones todo está bien! ―gritó la voz del director.          Hubo mucho movimiento alrededor mientras todos iban a sus respectivos lugares para continuar con lo que habían dejado para ir a verme.
   Cerrando un poco los ojos avancé lentamente la poca distancia hacia una pequeña barda al borde del escenario y recargué la cadera en ésta para darme un poco de apoyo. Suspiré bajamente poniendo una mano en mi frente mientras bajaba la cara hacia el suelo.
   Unos cálidos brazos me rodearon, no los conocía, jamás los había sentido pero a pesar de eso se sentían cálidos y cómodos. Sorprendida me aparté bruscamente de ellos, dejando todo mi peso sobre la barda y miré al dueño de aquellos brazos, mi corazón se detuvo por un breve instante.
   Lo miré un momento antes de volver a bajar la mirada, ni siquiera había logrado registrar su mirada, descifrarla, ni siquiera ver bien su expresión, solo desvié la mirada hacia el suelo sintiéndome extraña.
   Creí escuchar un bajo suspiro antes de oír sus pasos alejarse, no sonaban pesados, solo se fue como si nada, sin decir nada. Seguramente había imaginado escuchar aquél suspiro porque… ¿Por qué suspiraría? No tenía sentido. Negué casi imperceptiblemente con la cabeza a la vez que cerraba los ojos.
   Alcé la mirada para ver como su espalda se alejaba, como se mezclaba entre los demás, entre aquella multitud aparentemente ignorante de lo que acababa de pasar, quizás eso también lo había imaginado. Vi como su cabello se alejaba y no pude evitar suspirar. Él no lo sabía, posiblemente, pero aún así, sin siquiera quererlo se estaba metiendo en mi cabeza, cavando su camino hasta mi corazón.
Soñaba con él casi cada noche, a veces aparecía durante todo mi sueño, a veces solo un pequeño vistazo de él, pero siempre estaba ahí, de una forma u otra a pesar de que yo no lo quería ahí. Actuaba con normalidad, nada extraño, nada que me hiciera pensar en algo más, hasta esa noche.
   Estaba de pie frente a una reja, era la entrada de una especie de campus, no sabía dónde. No recuerdo que hacía ahí, sabía que esperaba algo, solo que no sabía qué. El lugar estaba vacío, no había nadie alrededor y aquella reja estaba cerrada pero yo no me iba, no me movía de aquél lugar, solo me quedé.
   Miré hacia otro lado ya cansada de estar de pie por tanto tiempo y de brazos cruzados cuando el ruido de la reja al abrirse me dejó helada. Había llegado. Voltee hacia la entrada para encontrarme con sus ojos, con aquellos ojos que gritaban miles de cosas que no era capaz de escuchar ni de entender. Serios y a la vez salvajes, como la mirada de un depredador me dejó sin aliento.
   No dijo nada, no despegó su mirada de la mía y comenzó a avanzar directo hacia mí, silencioso y lento, como cazando, no queriendo hacer un solo movimiento brusco, algo que me diera una pista de sus intenciones y me hiciera huir. Nada.
   Todo estaba en silencio, el viento soplaba suave y cálido no se escuchaba nada más que sus suaves pisadas y mi baja respiración.
   En un instante ya estaba de pie frente a mí y sin previo aviso, sin darme tiempo de ver sus intenciones plantó un beso en mis labios, dejándome completamente de piedra y confundida.    ¿Qué diablos?
   Se apartó y luego de darme una corta mirada igual de seria que al principio siguió su camino, pasando por mi lado sin tocarme ni rozarme.
   Luego desperté.
   ―… bien. Eh, ¿Estás escuchándome? ―sacudí la cabeza y miré a la chica que estada de pie frente a mí con mirada irritada, era de las que trabajaban en limpieza.
   ― ¿Qué perdón? ―dije enderezándome un poco.
   ―Si vas a vomitar más te vale que sea en el retrete y no en el suelo―dijo molesta.
   ―Claro, no te preocupes―contesté sin muchas ganas de hacerle caso, estaba cansada y fastidiada. Oí que decía algo más, pero no le presté atención hasta que se fue.
   Volviendo a suspirar me dejé resbalar por la pared hasta quedar sentada sobre el suelo, observé como todos continuaban trabajando pero en realidad solo miraba a una persona y eso me molestaba.
   Se encontraba ayudando a unas chicas a acomodar el telón y en el fondo sentí que mi estómago ardía, sentía celos. Sacudí con la cabeza alejando aquél sentimiento, no quería sentirlo. Miré hacia otro lado y comencé a pensar en el sueño que había tenido.
   Aquella puerta... No quería dejarlo entrar. No lo dejaría.
   Inconscientemente mi mirada regresó a él, lo vi riendo y abrazando a una de las chicas, se veía tan cómodo, tan natural. Sin quererlo fruncí el ceño molesta, celosa… Cerré los ojos y respiré hondo. No quería esto, realmente no quería sentir todo aquello, no quería sentir eso por él.
   Tal vez no se daba cuenta, tal vez ni siquiera lo quería pero lentamente y sin que yo pudiera hacer algo para evitarlo él empujaba aquella puerta queriendo hacerme retroceder y así poder entrar.
   Abrí los ojos y lo observé una vez más. Como sintiendo mi mirada giró su rostro hacia mí y clavó la suya en mis ojos, estaba serio al igual que yo.
   No voy a dejarte entrar… pensé mientras desviaba la mirada.
   Nunca voy a hacerlo, jamás abrirás esa puerta así tenga que empujar por siempre.

Por: Sharon Raquel M. Ortega' 1/07/2013
PD: Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias♥

You're hurting me

Yo en verdad no sé si lo sepas... pero... me lastimas. Me lastimas mucho y sinceramente... no creo poder soportar más tiempo.
Tus palabras son como dagas clavándose en mi piel y tus gritos son golpes que me derrumban. Tu toque simplemente se ha vuelto como ácido, tu voz me repele. Me asustas...
Tengo miedo de que algún día te salgas de control y la única aquí que saldrá perdiendo seré yo. Siempre soy yo la que paga caro todos tus errores. Nadie más.
Hasta el día de hoy jamás quise aceptarlo, jamás quise pensar que no me amabas, que ya no te importaba. Que solo era una más, una muñeca vieja para tí...
Pero de algo estoy segura. Esto se acaba. Ahora. De una forma u otra.

By: Sharon Raqkel Ortega' 5/02/2013
PD: Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias♥

You don't know me

No me conoces y no te conozco. Estamos parejos. Deja de meterte en mi vida si no quieres que me meta en la tuya y déjame en paz si no quieres que comience a molestarte.
No me conoces... así que no hables de mi y no empieces a inventar estupideces sobre mí.

By: Sharon Raqkel Ortega' 5/02/2013
PD: Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias♥

Lo olvido, simplemente lo olvido...

No me siento como la persona que veo reflejada en el espejo, ese no es mi rostro... no... porque cuando estoy sola siento un rostro & cuando estoy con alguien más mi rostro cambia, igual que mi forma de pensar & de actuar. No soy de una sola cara, ni de dos. Tengo varias y no sé quién soy en realidad. No me siento como la chica frente al espejo, no siento que esos sean mis ojos, que esa sea mi sonrisa ni que ese sea mi rostro. Me siento diferente, ajena..."

By: Sharon Raquel M. Ortega' 28/01/2013

PD: Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias♥

Qué decir...

Qué decir cuando no tienes nada qué decir? qué hacer cuando no sabes qué hacer? qué pensar cuando no sabes qué pensar? Solo callar? Solo quedarse quieto? Solo ignorarlo y dejarlo pasar?... ¿Qué sentir cuando no sabes ni qué es lo que haces?"

By: Sharon Raquel M. Ortega'
 27/01/2013
PD: Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias♥

Antes de abrir la boca

"Anorexia y Bulimia: Antes de insultarlas, o llamarlas “enfermas” imagina mirarte todos los días al espejo y solo ver tus errores. Depresivos: Antes de decirle que está loco por cortarse, pregúntale porque lo hace y dile que esta vez si tendrá a alguien que lo escuche. Drogadictos: Antes de decirle que es un “Maldito enfermo fuma basura” pregúntale de que quiere escapar. Alcohólico: Antes de decirle que esta loco, pregúntale de que quiere escapar.ANTES DE JUZGAR COMIENZA POR PENSAR, LUEGO POR ENTENDER, Y ULTIMO POR ESCUCHAR.TODOS COMETEMOS ERRORES."

lunes, 2 de septiembre de 2013

Enferma


"Me haces sentir enferma, no soporto tu presencia aquí a mi lado ni a veinte metros, no soporto verte y me muero al tenerte tan cerca... quiero que desaparezcas de mi lado y jamás regreses, que no vuelvas a buscarme y me dejes en paz porque el solo escuchar tu nombre me desarma..."



By: Sharon Raquel M. Ortega' 2/02/2013

PD: Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias

Encanto

No eres normal, no eres real. Demasiado hermoso, demasiado hábil, demasiado perfecto. No eres real, eres una mentira, un engaño, una ilusión creada por mi mente desesperada.
¿Por qué te ves tan sólido?, ¿Por qué eres tan tibio? si no eres real.
Tu aliento choca contra mis labios, tan tibio y real, ¿por qué? si no lo eres. Me miras con intensidad y haces que las piernas me tiemblen.
Posas tu mano en mi cadera, tibia, pesada, real... pero, ¿cómo? Un sueño, sí, eres en un sueño. Tiene más sentido, un sueño muy vívido.
Siendo así... no puedes lastimarme, nada aquí puede dañarme.
Lo siento venir, cierro mis ojos y espero a que tus labios choquen con los míos pero nada. Abro mis ojos y entonces tus labios chocan contra la piel de mi cuello. Se siente muy bien, demasiado real. Una y otra vez me besas dejando rastros húmedos y haciéndome sentir frío.
Me pego a ti, recibiendo tu calor y el peso de tu cuerpo contra el mío. Se siente demasiado bien.
Entonces besas mis labios.
Suaves, cálidos, húmedos y sabrosos. Tan reales.
Un suspiro de placer escapa de mis labios cuando tus manos me aprietan más contra ti.
La urgencia crece en mi interior y quiero más, más de ti, te deseo con pasión, quiero sentirte cerca, sin barreras. Solo un sueño, nada puede herirme, puedo hacer lo que me plazca.
Mis manos toman libertad y rozan todo lo que hay a su paso, sin límites.

-Tócame...-susurro casi sin aliento.

Tus manos tocan, tus dedos rozan sin piedad. Tan real... Las emociones eran demasiado presentes y las sensaciones demasiado intensas. No quiero que te detengas por nada del mundo.

Abro mis ojos sintiendo una sonrisa culpable crecer en mis labios, que a pesar de haber sido un sueño los sentía hinchados.
Pero... no estoy en mi habitación sino que estoy acostada, envuelta en una sábana, sobre una cama que no conozco. ¿Dónde estoy?
Un cálido y familiar brazo me envuelve por la cintura y me atrae hacia un sólido cuerpo, uno que tuve cerca toda la noche... Oh no. Un húmedo beso en mi yugular. No fue un sueño.
Cierro los ojos sabiendo que en un segundo todo acabaría y una lágrima resbaló por mi mejilla.
No fue un sueño... Fue real... y ahora estaba perdida, ahora le pertenezco.
Un intenso dolor nace en mi cuello y se expande por todo mi cuerpo para luego ser reemplazado por el más puro placer.
Apreté los párpados y dejé que las cosas siguieran hasta el fin.
Había logrado engañarme con su encanto, ahora era completamente suya y si era su decisión en ese momento moriría o viviría por siempre.
Perdí.

By: Sharon Raquel M. Ortega 11/12/2012
PD: Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias♥