Recuerdo la primera vez que te vi, que en serio te vi. Te reías de mí por estar a punto de desmayar a mitad de la clase de deporte, susurré esperanzada "Ya casi...". O tal vez fue en aquella otra ocasión, cuando nos arrojábamos pedazos de borrador en el pasillo con otros del grupo, éramos todos contra todos y sin embargo me sentía perdida en ti. "¡Pues muere!" Gritaste arrojando uno de los pedazos hacia mí dando justo en el pecho. Fingí mi muerte.
Quizá después. Pasaron muchas cosas y tristemente mi memoria no siempre es muy buena, a veces olvido palabras, expresiones, detalles y con ello los momentos. Se escapan de mi memoria y pronto no queda ni su fantasma. No obstante hay cosas que recuerdo bien como por ejemplo tu risa, es infantil, sincera y tu sonrisa. La más hermosa que he visto.
Pero sobre todo, recuerdo cómo se sintió la primera vez que me abrazaste. Estábamos jugando y no me di cuenta en ese momento hasta que pasó de nuevo. Fue después de que Eso pasara y nuevamente jugábamos, reíamos y tu sonreías, me sonreías. Traté de halar tu cabello y entonces me abrazaste para evitar que pudiera hacerte algo, en cambio tu tirabas de mi caballo a tu antojo riendo. Siempre mi cabello. Recuerdo que estuvimos a punto de caer por mi culpa y me abrazaste con más fuerza, en ese momento fue cuando te sentí. Cuando por primera vez sentí cómo era tenerte cerca, cómo era que me tomaras de aquella forma protectora, la calidez de tu cuerpo y el sentimiento de reconfortante felicidad algo... Algo difícil de explicar con palabras. Y un ligero rubor en mis mejillas.
Entonces me aparté queriendo mirarte y aclarar mis ideas, ¿cómo podría sentir aquello? ¿De dónde venía? ¿Por qué? Eras mi mejor amigo.
Luego volvió a pasar, Eso. Me lastimó mucho, tú me lastimaste. Aún así no rechacé tu tercer abrazo, aunque inesperado no fue tan reconfortante como el anterior sino normal. Eso tampoco lo esperaba.
El tiempo pasó, cosas sucedieron y pasaron, siguen pasando. Solo que, ahora todo es diferente. Yo dije lo que sentía y tú no lo hiciste, aún no lo haces. No espero una propuesta sino la verdad, espero saber por qué. Admito que mis acciones fueron las equivocadas, no deseaba empeorarlo pero necesitaba desahogarme y saber lo que pensabas. Lo único que más deseo es volver a hablar, volver a jugar como pequeños hermanos, volver a escuchar tu voz llamándome, ver tu hermosa sonrisa y que me abraces tan fuerte que no pueda volver a respirar.
18/Mayo/2015






