miércoles, 28 de agosto de 2013

Recuerdos de niña

Bajé las escaleras del ático con un suave tirón al cordón y subí de forma lenta y cuidadosa por miedo a que un escalón se partiera a la mitad. Sentía el aire húmedo, cargado con el mismo olor a humedad y polvo emanar de aquella abertura en el techo.
Arriba, todo estaba muy oscuro y silencioso, el ambiente estaba cargado de humedad, polvo y olvido. Hacía años que nadie venía aquí.
Palpé la pared a mi derecha, buscando el interruptor de la luz. Con un suave clic el lugar fue iluminado por una débil luz amarilla.
Había montones de cajas apiladas en grupos de cuatro, cinco o seis; algunas pequeñas, apartadas del montón, sobre el suelo, abiertas. Una gruesa capa de polvo gris oscuro cubría todo el lugar e incluso el redondo cristal que estaba en la parte superior de la pared por donde se filtraba una tenue luz del crepúsculo.
Sobre el suelo, apartada del montón, casi al centro del lugar, había una pequeña caja abierta con mi nombre escrito con marcador negro en una de las caras de cartón.
Me arrodillé junto a ella y levanté las tapas para ver qué había dentro. Tenía una vaga idea de lo que podría encontrar, pero no estaba completamente segura de ello.
Dentro, hasta arriba, había una vieja muñeca de porcelana; largos y rizados cabellos castaños miel, con grandes ojos color café, adornados con largas pestañas negras. Usaba un curioso vestido antiguo color verde olivo que contrastaba con su pálida piel, con adornos de encaje en las orillas y el tronco del vestido. Con un par de zapatatitos de charol blanco y un gracioso gorro blanco de tela.
Sonreí a la muñeca. Recordaba algunas de las muchas tardes que pasaba jugando con ella, esas pláticas imaginarias, las noches en las que dormía abrazada a ella por miedo a los monstruos bajo mi cama.
Me senté con las piernas debajo de mí y puse a la muñeca sobre mi regazo mientras seguía viendo el contenido de la caja.
Hojas con dibujos de cosas que ya no lograba comprender. Hice una mueca.
Encontré un pequeño cuaderno rosa pastel con la imagen de un osito usando un listón rojo. Mi antiguo diario. Lo había olvidado por completo. Sentí una ligera presión en el pecho. ¿Cómo era posible que haya olvidado todos esos juegos, todas esas tardes maravillosas que pasaba jugando con mis juguetes, esas noches?... Sentí muchos deseos de comenzar a leer y recordar, pero tenía un pequeño candado que no me lo permitía.
Miré la caja.
Aún tenía algunas cosas por ver, lo mejor sería terminar de hacerlo, seguir encontrando y recordando y luego podría leerlo en mi habitación, con tranquilidad. Puse el diario sobre la muñeca y continué mirando en la caja. Terminé con esa y continué con muchas otras cajas que tenían mi nombre.
Recordé millones de sueños. Sueños de pequeña. Olvidados por años... Siempre los tuve, ocultos, pero ahí estaban. Nunca desaparecieron y jamás lo harían. Los guardaría por siempre en mi memoria y los tendría presente.

By: Sharon Raquel M. Ortega♥ 28/11/2012
PD: Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias♥

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