Estaba
escondido en las sombras, fuera de mi alcance. No podía verlo, pero sabía que
aún estaba ahí, podía sentirlo.
La
noche sin luna y sin estrellas, las copas de los árboles oscureciéndolo todo
más de lo necesario y el tremendo silencio de ultratumba.
-¿Dónde
estás?-susurré más para mí misma que para él. Pero sabía que me había escuchado
perfectamente. Como si hubiera hablado en su oído.
Escuché
el crujir de una rama rompiéndose a mi espalda. Lo había hecho a propósito.
Me
giré para enfrentarlo, pero justo en ese instante, como un rayo, me tomó entre
sus brazos y comenzó a besarme de una manera tan salvaje y apasionada, que si
yo no sintiera lo mismo por él, me habría asustado. Lo único que alcancé a ver
antes de eso fue el fuego azul en sus ojos.
Rodee
su cuello con mis brazos y aferre su cabello en mis manos, atrayéndolo más
hacia mí mientras le regresaba el beso con la misma fuerza con la que él me
besaba.
Me
rodeó la cintura con sus brazos, apretándome contra él y siguió besándome.
Quería
quedarme así para siempre con él, no quería dejar de besarlo jamás. Lo quería,
lo deseaba, lo…
-Te
amo…-susurré entre besos.
Entonces
me apartó de un empujón que hiso que me tambaleara.
-NO-dijo
firme y sentí como una apuñalada en el corazón-No puedes amarme… ¡No debes!-me
gritó.
-Pero…-negué
con la cabeza confundida-¿Por qué?-reclamé.
Apartó
la mirada.
-No
soy bueno para ti-dijo bajamente.
-Sí
lo eres-di un paso hacia él mientras hablaba, pero él dio una hacia atrás.
-No-negó-No
lo soy-susurró tristemente.
-Puedes
serlo si eso es lo que quieres…-le dije bajamente mientras bajaba la mirada a
penada.
Sentí
su helado dedo bajo mi barbilla y con delicadeza me alzó el rostro, obligándome
a mirarlo.
-Elena…-se
detuvo incapaz de hablar-Entiende-me rogó-No soy bueno para ti. Tienes que
alejarte de mí.
Se
apartó y sentí como si me hubieran dado una patada en el estómago.
-No
me importa-me adelanté y esta vez no se alejó-No me importa si eres o no eres
bueno para mí. Yo quiero estar contigo…
-¡No
Elena!-me interrumpió y volví a sentir la apuñalada en el corazón-No podemos
estar juntos. Solo te lastimaría…
-Dilan…-susurré
con voz herida-Por favor…-le pedí.
Vi
como su rostro se llenaba de agonía y duda. Sabía que él no quería dejarme, que
también quería estar a mi lado, pero no era posible.
No
me importaba. Me arriesgaría, daría mi vida por él.
-No
me dejes…-susurré bajando la mirada mientras la voz se me quebraba.
Entonces
estaba de nuevo entre sus brazos. Hundí mi rostro en su pecho y lo abracé con
toda la fuerza que tenía. No lo lastimaría ni tantito. Pero no quería dejarlo
ir.
De
pronto noté que estaba llorando.
-No
llores…-me susurró al oído.
Su
voz me causaba una corriente eléctrica por todo el cuerpo.
No
pensé antes de actuar, pero tampoco tenía caso. Yo quería estar por siempre con
él y haría cualquier cosa con tal de conseguirlo.
Le
daría lo que él quiere.
Me
puse de puntitas y lo comencé a besar con desesperación. Me regresó el beso de
la misma manera.
Después
de unos minutos despegué mi boca de la suya para tomar aire y dejé que siguiera
besándome. Formó un camino de besos desde la esquina de mis labios, por la
mejilla, la mandíbula y después en el cuello. Donde comenzó a besarme más
despacio y con un enorme deseo.
Pasó
dulcemente su lengua por mi piel y lo escuché gemir de placer.
-Hazlo…-susurré
acaloradamente.
No
lo pensó.
Sentí
el agudo pinchazo de dos agujas clavándose en mi piel haciéndome soltar una
ligera exclamación de dolor, pero en cuanto comenzó a beber el dolor
desapareció y una enorme sensación de placer me llenó todo el cuerpo haciéndome
soltar el aire en pequeños gemidos de placer mientras me aferraba a él con
fuerza.
Se
sentía increíble…
Pasaron
unos segundos y comencé a sentirme muy débil. Me estaba matando.
No
dije nada ni hice nada, dejé que siguiera bebiendo y solo lo abracé con toda la
fuerza que me quedaba mientras sentía como mi corazón lentamente latía más
despacio.
Se
apartó de golpe.
-¡Lo
siento!-dijo rápidamente.
-Shh…-le
susurré y lo atraje hacia mí y lo besé.
Sus
labios sabían a sangre. Mi sangre…
Mientras
lo besaba lentamente mi corazón se fue deteniendo de manera dolorosa. Pero no
quería que él lo supiera. Aunque seguramente lo escuchaba a la perfección.
Sentí
como la energía se me iba y al final todo se volvió completamente negro. Dejé
de ver, dejé de escuchar y dejé de sentir.
-------------------------Dilan------------------------
Dejó
de abrazarme y sus labios se congelaron por completo. Su corazón ya no latía y
su respiración se había detenido por completo. Estaba fría, igual que yo. Fría
como un muerto.
Caí
de rodillas al suelo con ella entre mis brazos y grité.
Grité
como nunca antes lo había echo.
Ella
no había dicho ni echo nada para que me detuviera…
Sentí
un enorme vacío en mi pecho, una patada en el estómago y una apuñalada en mi
congelado corazón.
No…
no, no, no. Esto no podía terminar así. Tenía que hacer algo.
La
sangre se había seguido derramando por la herida en su cuello hasta desangrarse
porque no la había sellado.
Volví
a morderla y esta vez no bebí, solo dejé que el veneno entrara y comenzara a
fluir por todo su cuerpo. Hice una ligera cortada en mi muñeca para que fluyera
la sangre hacia fuera y la coloqué en su boca, pegando mi muñeca en sus labios.
Vamos,
vamos… tiene que funcionar… ¡Tiene que funcionar!
Entonces
abrió los ojos de golpe y se aferró a mi muñeca mientras bebía.
Lentamente
sus ojos color gris se fueron tornando rojo sangre brillante. Su castaño
cabello tomó brillo y forma, su piel adquirió un ligero brillo blanco.
Resplandeciendo en la noche y la herida en su cuello lentamente fue
desapareciendo.
Le
quité mi muñeca por la fuerza y me miró con hambre. No parecía ella…
-Elena…-susurré.
Pareció
pasar un ligero brillo de reconocimiento por sus ojos, pero se desvaneció.
-Elena,
soy yo... Dilan-le recordé desesperadamente.
No,
ella no podía perder la cabeza. Tenía que controlarse y volver a ser la misma.
Pareció
reconocerme entonces.
-Dilan…-susurró
con voz ronca. Esa no era su voz, esa era la voz del monstruo en el que la
había convertido, un monstruo como yo.
No
quería, no quería que ella pasara el resto de la eternidad de esa forma.
------------------------Elena------------------------
Era
como ver a través de los ojos de alguien más, no podía controlar muy bien las
cosas que hacía y mi cuerpo no hacía lo que yo quería.
Quería
lanzarme a sus brazos y volver a besarlo, pero mi cuerpo solo deseaba más
sangre, deseaba despedazarlo.
Era
incontrolable el deseo de sangre, la garganta me quemaba como fuego líquido y
gasolina caliente. Sentía como mi cuerpo se tensaba y se preparaba para atacar.
Sabía que no podría detenerme por más que quisiera.
-¿Elena?-dijo
Dilan preocupado.
De
mi garganta escapó un gruñido salvaje y enseñé los colmillos.
Entonces
me lancé directo a su garganta.
Bebí
y bebí sin detenerme. Dilan no me detuvo, en lugar de eso me abrazó con fuerza
sin querer apartarme.
Una
luz muy caliente tocó mi hombro y al instante chamuscó mi piel. Me aparté de
esa luz sin soltar a Dilan, arrastrándolo conmigo.
Era
el sol. Comenzaba a salir.
De
la nada Dilan me tomó entre sus brazos con mucha fuerza y me plantó un beso en
los labios. Luego susurró en mi oído.
-Lo
siento…
Sabía
lo que quería decir, lo que estaba a punto de hacer.
Mi
cuerpo comenzó a retorcerse, pero en mi interior yo quería que lo hiciera.
Saltó
hacia la luz del sol.
------------------------Narrador------------------------
Dilan
saltó hacia la luz del sol con Elena entre sus brazos y al instante ambos se
prendieron en llamas rojas.
El
negro cabello de Dilan resplandecía y sus ojos de color azul marino intenso se
cerraron mientras aferraba con fuerza a Elena. Quien se retorcía de agonía y de
sus labios escapaba un chillante, ensordecedor y perturbador grito desgarrador.
A
los pocos minutos ambos quedaron hechos cenizas.
El
único consuelo que le quedó a Dilan fue saber que, a donde sea que seguía
después de la muerte y a donde sea que los llevara, iban a estar juntos.
Por
toda la eternidad…
By: Sharon
Raquel M. Ortega♥ 19/07/2012
PD:
Si van a copiar la historia por favor también copien el nombre' Gracias♥

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